Sí, lo que tanto temía que sucediera si incurcionaba en las ciencias exactas está pasando hoy con la escritura. Me aislé y no puedo ni quiero contactarme con el resto.
El estruendo de un taladro de una obra en construcción hace a mis oídos lo que las palabras a mi cabeza. Ahora es el martilleo de otro obreroy el fluir del agua de mi vecina de al lado que llegó recién y está lavando a mano. Clan- plan- plam de las ollas de mi vecino apurado por preparar el almuerzo y los rasguños de mi gata en la silla donde me encuentro, reclamándome atención. pero, qué tiene de mágico este lugar? No sé decirlo con presición. Hasta acá no llega la gran tecnología, ni el componente musical, ni la televisión, ni el teléfono móvil, ni internet! Aquí bastan una estufa (sí hay corriente eléctrica) el ronroneo constante de mi gata, lápiz y papel.
tanto ver brincar, bailar, correr y jugar a las letras delante de mí, me agota. Ahora quiero dormir, me arden los ojos, me pesa la mano y están entorpecidos mis pensamientos, sin embargo, sigo escribiendo!
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